Por Rosa Laviña Bellido, secretaria y patrona de la Fundación Pedro Zerolo
Desde la Fundación Pedro Zerolo queremos rendir homenaje al expresidente de Uruguay José “Pepe” Mujica, fallecido ayer a los 89 años. Su partida deja un vacío inmenso en la política latinoamericana y mundial, pero también un legado profundo que seguirá inspirando a generaciones.
Con su muerte, el mundo pierde a uno de los referentes más coherentes, humildes y valientes de la izquierda latinoamericana y global. Mujica no solo fue presidente de Uruguay; fue un símbolo viviente de que la política puede hacerse con ética, empatía y compromiso con las personas más vulnerables.
En 2013, Pedro Zerolo viajó a Uruguay para apoyar el debate parlamentario que terminaría con la aprobación del matrimonio igualitario en ese país. Acompañó, inspiró y animó a activistas y legisladores a dar un paso valiente hacia la igualdad. Su presencia no fue simbólica: fue política, emocional y profundamente transformadora.
Uruguay se convirtió así en el segundo país de América Latina en aprobar esta ley, y lo hizo con una mirada profundamente humanista y progresista, en sintonía con los valores que Pedro representaba. Allí encontró un aliado clave: José “Pepe” Mujica, entonces presidente, quien con su ética sencilla y su compromiso con los derechos humanos hizo posible ese avance histórico.
Su legado en la defensa de los derechos humanos, la justicia social, la democracia y la igualdad —incluyendo el impulso histórico al matrimonio igualitario en Uruguay— lo hermana para siempre con los valores que defendemos cada día.
Desde la Fundación Pedro Zerolo, enviamos nuestro abrazo a su compañera Lucía Topolansky, a su pueblo y a todas las personas que hoy lloran su partida.
Nos queda su palabra y su ejemplo: sembrar humanidad, aun en los tiempos más oscuros.
Hasta siempre, compañero Mujica. Seguiremos tu ejemplo, Pepe, luchando por una política que abrace la dignidad humana.
Gracias por tanto.