Por Rosa Mª Laviña Bellido, Patrona y Secretaria Fundación Pedro Zerolo
La reciente decisión del gobierno húngaro de prohibir la marcha del Orgullo en Budapest es un claro ataque contra los derechos humanos, la dignidad y las libertades de miles de personas en pleno 2025. Este no es un incidente aislado; es otro paso dentro de la estrategia de la ultraderecha para señalar, censurar y perseguir la diversidad, tratando de borrar a la comunidad LGTBI+ del espacio público.
Hungría lleva años recortando derechos de manera sistemática. En 2020, el gobierno eliminó el derecho de las personas trans e intersexuales a cambiar su género en los documentos oficiales, borrando su identidad de forma legal. En 2021, la administración de Viktor Orbán aprobó una ley que prohíbe hablar sobre diversidad sexual en colegios y medios de comunicación, tratándola como «propaganda» y criminalizando la educación inclusiva, además de vincular la homosexualidad con la pederastia. Ahora, con la prohibición del Orgullo, se ataca directamente la visibilidad y el derecho a la libre reunión.
Europa no puede permanecer indiferente. La Unión Europea debe actuar con firmeza ante esta grave violación de los principios democráticos y de los derechos humanos. No podemos permitir que, dentro de nuestras fronteras, haya países donde se vulneren derechos fundamentales sin que haya consecuencias.
Es hora de una respuesta clara y coordinada. La Comisión Europea y el Parlamento Europeo deben exigir a Hungría que respete los valores democráticos, activando todos los mecanismos legales y sancionadores necesarios para frenar esta deriva autoritaria. No basta con declaraciones simbólicas; necesitamos acciones concretas para garantizar que la igualdad y la diversidad no sean pisoteadas en ningún rincón de la Unión Europea. Porque los derechos LGTBI+ son derechos humanos, y su defensa no puede ser algo tibio ni indiferente.
Desde la Fundación Pedro Zerolo, reafirmamos nuestro compromiso con la igualdad y la libertad. Como decía Pedro Zerolo: «En democracia, cuando se niega la igualdad, se está justificando la desigualdad, y eso nos obliga a seguir luchando». No vamos a dar ni un paso atrás, porque sabemos que los derechos conquistados no están garantizados para siempre.
La presidenta de la Fundación Pedro Zerolo, Luisa Estévez, subraya: “No podemos quedarnos callados. La lucha por la igualdad es global, y hoy más que nunca debemos alzar la voz frente a los gobiernos que quieren retroceder. La diversidad no se prohíbe. El Orgullo no se censura. Los derechos humanos no se negocian.”
Defender el Orgullo es defender la democracia. Ante la censura y la discriminación, más visibilidad, más derechos y más Orgullo.