Por Rosa Mª Laviña, Secretaria y Patrona de la Fundación Pedro Zerolo
Ayer tuvimos el honor de participar en un momento cargado de simbolismo y esperanza: la inauguración de la Escuela de Ciudadanía e Interculturalidad Pedro Zerolo del PSOE de Madrid.
La escuela nace con un propósito claro: formar agentes de cambio, capaces de desmontar discursos de miedo, de contrarrestar la desinformación y de ampliar las bases de una ciudadanía que no se limite a coexistir, sino que construya sentido común compartido desde la justicia social, lo que significa:
- Ofrecer formación política sólida sobre migración, derecho, convivencia y cohesión social.
- Generar espacios de diálogo informado y crítico.
- Aportar herramientas para la acción política y comunitaria que promuevan la inclusión real.
- Contribuir a contrarrestar la desinformación que alimenta el odio y la exclusión.
En la Fundación Pedro Zerolo como activistas en defensa de los derechos de ciudadanía y las personas migrantes, no podemos imaginar un nombre más acertado para este proyecto. Agradecemos profundamente a Rosario Aguilar, secretaria de políticas migratorias y refugiados y amiga de Pedro Zerolo, y a todo el PSOE de Madrid, por haber comprendido que denominar este espacio como Pedro Zerolo no es solo un homenaje necesario; es, ante todo, una declaración de principios. Es elegir su mirada valiente como la brújula que debe guiar nuestra formación y nuestra acción política.
Hoy más que nunca, la interculturalidad no puede ser un concepto vacío. Debe traducirse en políticas públicas, en estrategias de comunicación, en espacios de participación y en redes de apoyo donde todas las personas, independientemente de su origen, puedan ser reconocidas como agentes plenos de ciudadanía.
Desde una perspectiva profesional, esta escuela también representa una oportunidad para organizaciones, instituciones y líderes interesados en fortalecer sus capacidades en temas de diversidad, inclusión y cohesión social. La formación ya no es un lujo: es una herramienta indispensable para responder a los desafíos contemporáneos.
Pedro fue mucho más que un referente; fue Presidente del PSOE de Madrid. Recordamos con especial admiración su maestría en tejer redes, unía sensibilidades de cada rincón de España y se aseguraba de que la voz de las personas migrantes y refugiadas tuviera el mismo peso. Para él, la interculturalidad no era un concepto teórico, sino una práctica diaria de mezcla, respeto y construcción colectiva.
Sigamos el ejemplo de Pedro Zerolo: trabajemos con una mano en la realidad de nuestros barrios y la otra en la transformación legislativa. Porque, como decía Pedro, “la política es el arte de hacer posible la felicidad de la gente”.
¡Enhorabuena a todos los que han hecho posible este espacio de libertad!