Por Rosa Laviña Bellido, secretaria y patrona de la Fundación Pedro Zerolo
El Ayuntamiento de Madrid, con votos del PP y el apoyo de Vox, ha aprobado una medida que obliga a los trabajadores municipales a informar a las mujeres sobre un supuesto “síndrome postaborto”, atribuyéndole consecuencias como depresión o alcoholismo.
Sin embargo, este “síndrome” no está reconocido como diagnóstico clínico: no aparece en la clasificación de la OMS, ni en los manuales de la Asociación Americana de Psiquiatría (APA), ni en los estándares de la Asociación Española de Neuropsiquiatría. Se trata de un término ideológico, utilizado como herramienta para influir en el debate público y debilitar el derecho al aborto.
La defensa del derecho a decidir sobre el propio cuerpo no es nueva. En ese camino, Pedro Zerolo fue una de las voces más firmes en favor de reconocer los derechos sexuales y reproductivos como parte esencial de la igualdad y la dignidad humanas.
Con motivo del Día Europeo de la Salud Sexual, Zerolo declaró que “El derecho a la salud sexual es vital para el desarrollo y bienestar de las personas, que sigue sin reconocerse en la mayoría de los países.”
Ese planteamiento sitúa los derechos sexuales —y por tanto los derechos reproductivos— como una dimensión inseparable de la dignidad. No son un favor ni una concesión: son derechos.
Ese espíritu —el de no dar por sentado nada, el de exigir cada avance— es el que necesitamos traer al debate actual.
Esta medida presentada por VOX y asumida por el PP es un paso atrás, ya que:
- Obliga a transmitir un mensaje sin respaldo científico, lo que puede sembrar culpa, temor o confusión en mujeres que atraviesan procesos difíciles.
- Transforma instituciones públicas en vehículos de propaganda ideológica disfrazada de salud.
- Erosiona la confianza ciudadana en las instituciones cuando se legisla subordinándose a creencias en lugar de datos.
- Deslegitima el derecho a la autonomía y reduce las mujeres a destinatarias pasivas de discursos moralizantes.
Frente a esto, la Fundación Pedro Zerolo hace un llamamiento claro a profesionales de la salud, del ámbito social, jurídico y de la comunicación para que actúen desde la ética y la responsabilidad: no acatar directrices contrarias a la evidencia, ejercer la objeción profesional ante la propaganda ideológica, participar en el debate público con argumentos sólidos y respaldar siempre la información con evidencia científica.
La presidenta de la Fundación Pedro Zerolo, Luisa Estévez, afirma que “Las mujeres no vamos a consentir ni un solo paso atrás en los derechos que hemos conquistado. Cada avance ha sido fruto de décadas de lucha, de resistencia y de coraje colectivo. Pretender arrebatarlos con argumentos disfrazados de ciencia es una forma de retroceso que no vamos a aceptar. Nuestra voz, nuestra experiencia y nuestra dignidad seguirán estando en el centro del debate: porque decidir sobre nuestro cuerpo no es negociable.”
La libertad de las mujeres para decidir sobre su cuerpo no es una concesión política: es un derecho humano. Como dijo Zerolo, los derechos no se regalan; se conquistan, se disfrutan y se defienden.