Por Cristina Andreu, Presidenta de CIMA y miembro del Consejo Fundacional de la Fundación Pedro Zerolo
Este lunes 4 de marzo, no se nos olvidara a las mujeres. Los parlamentarios franceses reunidos en Congreso (reunión conjunta de la Asamblea Nacional y el Senado) decidieron añadir esta frase al artículo 34 de la Constitución: «La ley determina las condiciones en las que se ejerce la libertad garantizada a la mujer de recurrir a la interrupción voluntaria del embarazo».
Es en Francia, pero es esperanzador para las mujeres, a pesar de la involución que se está produciendo en algunos países, saber que se puede conseguir nos da fuerzas para seguir luchando.
Francia se convierte en el primer país del mundo que menciona el aborto en su Constitución. El acontecimiento es especialmente significativo porque la aprobación por diputados y senadores ha sido abrumadora: 780 votos a favor y sólo 72 en contra.
Se han escuchado comentarios de los que han cambiado su voto, para votar a favor, que lo han hecho pensando en sus mujeres e hijas, por sus familiares mujeres.
Espero que ese pensamiento sea real, desde el conocimiento que el cuerpo de las mujeres nos pertenece sólo a nosotras.
Y debemos saber que es gracias a un trabajo parlamentario arduo, comenzado desde la izquierda y luchando por conseguir consensos. Algo que tenemos que aprender en nuestro parlamento, se puede avanzar si hay un interés real. Y también hay algo que debemos remarcar, la sociedad lo quería, y para eso están nuestros parlamentarios, para escuchar a la sociedad.
A pesar de este cambio en la constitución, este derecho no es igual para todas las mujeres, como ocurre en España: la sanidad no funciona como debería, existe la objeción de conciencia, la falta de información, y algunas mujeres deben hacer kilómetros para conseguir abortar con todas las consideraciones que se merecen, pues todas las mujeres deben tener las mismas oportunidades.
Y no debemos de olvidar que conseguir este derecho está dentro de nuestra lucha contra el patriarcado. Y en Francia, y desde el mismo gobierno, ahora mismo se está mirando a otro lado ante muchas denuncias de abuso.
Pero a pesar de lo último que he escrito, que el derecho al aborto en Francia esté presente en la Constitución nos impela a luchar para que poder abortar sea una realidad en todo el mundo.
El cuerpo de las mujeres es nuestro, solamente nuestro.