Por Rosa Mª Laviña Bellido, Secretaria y Patrona Fundación Pedro Zerolo
Hoy, 20 de junio, en el Día Mundial del Refugiado, desde la Fundación Pedro Zerolo nos sumamos a Naciones Unidas para recordar una verdad simple pero poderosa: las personas refugiadas no son cifras, son vidas interrumpidas que merecen protección, dignidad y futuro.
En un mundo donde más de 120 millones de personas han tenido que abandonar sus hogares por guerras, persecuciones o violencias estructurales, es urgente recordarlo: refugiarse no es una elección, es una necesidad de supervivencia.
El lema de este año, “Por un mundo que acoge a las personas refugiadas”, interpela directamente a las instituciones, a la sociedad civil y a cada uno de nosotros. Porque acoger no es solo abrir fronteras: es garantizar derechos, acceso a la educación, al trabajo, a la salud y a una vida libre de discriminación.
Desde nuestra Fundación, lo tenemos claro: Defender a las personas refugiadas es luchar contra múltiples formas de discriminación.; acoger con derechos exige políticas públicas que garanticen inclusión real y escuchar sus historias es clave para combatir el odio y dignificar la migración.
Pedro Zerolo lo decía alto y claro: «La política debe estar al servicio de la dignidad humana». Hoy, esa frase retumba más fuerte que nunca.
En este Día Mundial del Refugiado, nuestra presidenta, Luisa Estévez muestra el compromiso de la Fundación “con una España y una Europa que no dejen a nadie atrás. Porque ningún ser humano es ilegal. Porque toda persona merece un lugar seguro para vivir, amar y soñar”.
Desde la fundación Pedro Zerolo exigimos: El fin de todas las guerras, el alto el genocidio en Gaza y el respeto al derecho internacional y a la vida.