Por Rosa Mª Laviña, secretaria y patrona de la Fundación Pedro Zerolo
Ayer, 8 de enero de 2026, se dio un paso que llega tarde, pero llega. El Gobierno de España y la Iglesia católica firmaron un acuerdo para reparar a las víctimas de abusos sexuales en el ámbito eclesiástico. Un acuerdo que pone en el centro a quienes durante décadas fueron apartados, silenciados y desprotegidos.
La reparación será evaluada caso a caso por el Defensor del Pueblo. Habrá compensación económica, reconocimiento simbólico y medidas restaurativas. Y, por primera vez, la Iglesia asumirá íntegramente esa responsabilidad, sin imponer sus propios mecanismos ni tiempos.
Durante demasiado tiempo, muchas víctimas cargaron no solo con el trauma del abuso, sino también con el peso del ocultamiento y la negación, y es que los datos no dejan indiferente a nadie, según informe del Defensor del Pueblo más de 400.000 españoles habrían sido víctimas de la pederastia en la Iglesia. Las personas que han sufrido abusos en el clero confían en la mediación del Defensor del Pueblo, pero piden claridad en los baremos de la indemnización. Este acuerdo les permite no pasar por tribunales internos de la Iglesia y garantiza decisiones vinculantes. Es un avance real hacia la verdad, la justicia y la dignidad.
Desde la Fundación Pedro Zerolo lo entendemos como lo que es: un reconocimiento institucional de un daño profundo. Pedro Zerolo defendió con claridad que sin laicidad no hay igualdad, y que las instituciones religiosas deben rendir cuentas ante la ley civil, sin privilegios. Este acuerdo refuerza esa idea: el Estado garantiza la justicia; la Iglesia cumple con su obligación.
La laicidad no va contra la fe. Va contra el abuso de poder. Protege a las personas cuando las instituciones fallan. Pone la dignidad humana por delante de la imagen, el silencio y la impunidad.
La presidenta de la fundación Pedro Zerolo, Luisa Estévez afirma que “seguiremos vigilantes para que la reparación llegue a todas las víctimas. Para que no haya excusas ni demoras. Porque cuando se trata de proteger a los más vulnerables, la justicia no puede esperar. Además abogamos porque la religión esté fuera de la red pública de enseñanza y por la autofinanciación de las distintas iglesias. Sin laicismo no avanzamos y sin laicidad no tendremos un futuro en paz.”.
Estamos pendientes de que este acuerdo se lleve a cabo de manera rápida, con cuidado y justicia. Queremos que todas las personas que han sufrido abusos en cualquier situación reciban la ayuda que necesitan. Como dijo Pedro Zerolo, «cuando se trata de proteger a quienes lo necesitan más, no se puede esperar. La justicia debe llegar a todos, sobre todo a los más vulnerables».
¡Por la verdad, la reparación y la igualdad!