En octubre de 2014, Pedro Zerolo intervino en la comisión de Familia y Servicios Sociales del Ayuntamiento de Madrid para denunciar que la ciudad no tenía una política social de vivienda. Señaló la falta de claridad y la mala gestión en el plan de viviendas solidarias y el abandono de las familias que vivían en viviendas sociales que se habían vendido a fondos buitre.
Han pasado los años y la escena se repite con otros nombres. Maricarmen tiene 87 años y llevaba siete décadas en su casa del barrio de Retiro. Pagaba su alquiler puntualmente, y aun así un fondo de inversión ha conseguido sacarla de su hogar tras un enorme despliegue policial, en el cuarto intento de desahucio. Miles de personas salieron a la calle a acompañarla.
Es el mismo problema de fondo. Cuando la vivienda se trata como un activo financiero y no como un derecho, quien paga es la gente que menos margen tiene: personas mayores, familias con rentas bajas, inquilinas de toda la vida. Y cuando las administraciones venden vivienda pública o miran hacia otro lado, dejan de proteger a quienes debían proteger.
Pedro entendía la política como defensa de la dignidad de las personas concretas. Desde la Fundación creemos que ese es el criterio para juzgar cualquier política de vivienda: ¿protege a Maricarmen o a quien quiere echarla?
En la Fundación Pedro Zerolo apoyamos las manifestaciones y concentraciones de la ciudadanía contra los desahucios. Las miles de personas que salimos a la calle para acompañar a Maricarmen demuestran que la sociedad no se resigna a que echar a una vecina de su casa sea algo normal. Esa movilización es un ejercicio de dignidad y de solidaridad, y merece el respaldo de todas las instituciones y organizaciones que decimos defender los derechos sociales y los derechos humanos.
Por eso pedimos medidas que hagan realidad el derecho a la vivienda: protección efectiva frente a desahucios sin alternativa habitacional, estabilidad de los contratos de alquiler y un parque público de vivienda que no se venda al mejor postor. Y por supuesto, exigimos que se eviten todos los desahucios pendientes de personas vulnerables: ni un lanzamiento más sin alternativa habitacional digna para quien no tiene otro lugar donde vivir.
Desahucios cero. Ayer, hoy y hasta que sea una realidad.