Por Rosa Mª Laviña, secretaria y patrona de la Fundación Pedro Zerolo
El racismo no siempre es un grito en la calle o alguien con capucha. A veces es mucho más silencioso y cruel: es ese contrato de alquiler que «casualmente» ya no está disponible, es esa entrevista de trabajo que se corta en seco por un apellido, o son esas leyes mediocres que miran para otro lado. Ese silencio estructural nos está robando el futuro.
Hoy, 21 de marzo, Día Internacional contra el Racismo, en la Fundación Pedro Zerolo no queremos palmaditas en la espalda ni discursos vacíos. Queremos HECHOS. Queremos leyes que hagan justicia y personas que den la cara.
¿Te han dicho que no a una vivienda por tu origen? HAY LEY.
¿Te han mirado distinto en el trabajo por tu piel? HAY LEY.
¿Trato desigual en el centro de salud o en el bus? HAY LEY.
La Ley (15/2022) integral para la igualdad de trato y la no discriminación, conocida como la Ley Zerolo, no es un papel aburrido en el BOE; es una herramienta real contra la desigualdad en el empleo, la vivienda y la vida. Porque como decía Pedro: “La igualdad no es una opción, es un derecho”. Y la dignidad, NO SE NEGOCIA.
Hoy recordamos a los 69 valientes de Sharpeville que en 1960 dieron su vida por la libertad. Su lucha es nuestra gasolina. Cada vez que usamos la Ley Zerolo, les estamos dando las gracias.
Grábate esto a fuego: No basta con «no ser racista». El mundo nos necesita activamente antirracistas. Súmate al bando de los que no se callan.