Por Rosa Mª Laviña Bellido, Patrona y Secretaria de la Fundación Pedro Zerolo
Tras los terribles atentados terroristas en Madrid, la Unión Europea estableció el 11 de marzo como Día Europeo en recuerdo de las Víctimas del Terrorismo.
El 11 de marzo de 2004, nos despertamos en medio del horror. Diez explosiones en cuatro trenes de cercanías de Madrid que, circulaban en hora punta con cientos de estudiantes y trabajadores, arrebataron la vida a 193 personas y dejaron más de 2.000 heridos. Aquella mañana marcó un antes y un después en nuestro país que quedó sumido en el dolor, la incertidumbre y la necesidad de respuestas. Veintiún años después, seguimos recordando a las víctimas y los supervivientes y reafirmando nuestro compromiso con la memoria, la verdad, la justicia y la reparación.
El 11M no fue solo un ataque contra España, sino contra nuestra convivencia, contra la forma en que nos entendemos como sociedad. Ese día el pueblo madrileño y toda España dio ejemplo de una solidaridad sin límites. La ayuda no solo vino del personal sanitario, emergencias y fuerzas de seguridad, los vecinos de las zonas afectadas no dejaron de ayudar, de atender a los heridos, de rescatar a las víctimas, de usar sus coches particulares para traslados a los hospitales, las muestras de apoyo y solidaridad por parte de las y los vecinos fue impresionante, a pesar del temor generalizado.
Pero este brutal ataque no paralizó Madrid; con el corazón encogido, la ciudad salió a la calle para condenar la violencia terrorista.
Las víctimas no fueron elegidas por su ideología, origen o religión, había personas de 17 nacionalidades distintas. Eran personas que, como cada día, iban a trabajar, a estudiar o simplemente a hacer gestiones. Gente común con sueños y planes que, en un instante, quedaron truncados. Por ellas, por su memoria, por los supervivientes y por sus familias y seres queridos seguimos defendiendo una sociedad basada en la paz y el respeto a los derechos humanos.
No hay mejor respuesta al terror, que la unidad, no podemos permitir que el miedo y el odio dicten nuestro futuro. El 11M nos recordó la importancia de luchar contra la intolerancia y de construir puentes en lugar de muros. En la Fundación Pedro Zerolo apostamos por una sociedad donde el respeto, la justicia, la libertad, la defensa de los derechos humanos y la solidaridad sean nuestra mayor fortaleza.
Pero ¿recordar es suficiente? No, también debemos exigir justicia y evitar que la historia se distorsione o caiga en el olvido. La memoria histórica es un compromiso con las víctimas y con las generaciones futuras, para que tragedias como esta no vuelvan a repetirse. Educar en valores democráticos, derechos humanos, convivencia, verdad, justicia y reparación es la mejor garantía de un futuro sin violencia.
La presidenta de la Fundación Pedro Zerolo, Luisa Estévez afirma que “en este 21 aniversario, volvemos a alzar la voz por todas las personas que perdieron la vida aquel 11 de marzo y por quienes aún llevan las cicatrices de aquel día. Recordar el 11M es un acto de justicia, un homenaje a las víctimas y un recordatorio de que la convivencia y la democracia siempre deben prevalecer sobre el terror y el miedo”.
21 años después ¡No Olvidamos!